sábado, 7 de julio de 2007

Noches Cualquiera.

Era la primera vez que sentía eso.
Un sentimiento profundo, que la llenaba por completo, un sentimiento que la hacía pensar si realmente valía la pena sentir eso.
Ni siquiera en su niñez había sentido eso por nadie, algo así, tan grande, tan lleno, tan completo.

Miró a su lado y lo vio. Aquel hombre desnudo junto a ella, dormía plácidamente, tranquilamente; completamente satisfecho.
Y volvió a recordar aquellos momentos; toda su vida estaba pasando como una película frente a ella, mostrándole todas esas situaciones desagradables, todas las veces que la había pasado mal, todos esos años de tristeza y depresión, hasta este día.

Miró hacia el otro lado y en la cajonera estaba el dinero. Se levantó, se vistió y lo tomó.
Volvió a mirarlo, y a sentir aquella sensación tan profunda…Aquel hombre no tenía nada que no tuvieran los demás, era encantador, guapo, cariñoso. Pero después de todo, le pagaba como si fuera un producto más. El dinero era lo único que hacía que eso valiese la pena.

Se despidió mentalmente, y abandonó la casa. Caminó sola entre las heladas calles, todavía con aquel sentimiento en lo profundo de su Ser.

Lo odiaba con todo su corazón.

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